28 junio 2007

HISTORIA GANADORA DEL I CONCURSO DE HISTORIAS ABSURDAS

¡Ya tenemos ganador del concurso! Ayer le entregamos la camiseta. El jurado estuvo compuesto por mí (Ricardo Rey), Félix Pumares, María Malanena, Lutine y Dan Braun (Minipimer). A continuación os mostramos la historia absurda ganadora.
RICARDO REY
AZUL, BLANCO Y ROJO por Phil Ántropo (basándose en la filmografía del cineasta polaco Krzystof Kieslowski, muerto en 1996 a los 54 años de edad)

El señor Azul (1993) es el Decálogo (1989) de la iglesia de Ondiz; o sea, es el que lleva a rajatabla los 10 mandamientos de la ley de Dios. Éste empieza una conversación con el señor Blanco (1994).
–Buenos días, señor Blanco (1994).
–Buenas noches, señor Azul (1993).
–¿Qué tal su mujer?
–¿Quién, Verónica (1991)?
–Sí, Verónica (1991). Me han dicho que lleva una doble vida.
–¿Quién le ha dicho tal cosa?
–El señor Rojo (1995).
–¡Vaya! Tengo entendido que ese debe ser un compañero de trabajo de mi mujer. Voy a tener que decirle algunas palabras a ese listillo. Lo mismo le de dejo de recuerdo alguna cicatriz (1976).
–Bueno señores, ha sido un placer hablar con vosotros. Voy a casa a ver si encuentro a mi mujer por casualidad.

El señor Azul (1993) llega a su casa y encuentra a su mujer hablando por teléfono.
–Hola, Verónica (1991). ¿Con quién hablas?
–¡Ah! Hola. Nada, alguien que se ha confundido.
–A ver, pásamelo a mí.
–¡No hombre no! Que creo que ya ha colgado.
–Trae, déjame ver.
–Que ha colgado.
–Trae, ¿a ver, quién es?

Se pone el señor Azul (1993) al teléfono y se oye al otro lado de éste: “Verónica, cariño, te voy a comer todo lo negro, avísame cuando tu marido no esté”. El señor Azul (1993) se acuerda en ese mismo momento de la conversación que mantuvo poco antes con el señor Blanco (1994), sobre lo que le había dicho el señor Rojo (1995), o sea el compañero de trabajo de su mujer Verónica (1991).

–¡Maldita zorra! El del teléfono es tu amante, ¿verdad? Ese compañero tuyo de trabajo. El tal señor Rojo (1995), ¿no es así?
–¡Júrame que no le matarás (1987)!
–¡Júrame tú que si no lo hago ya no le amarás (1988)!
–¡Te lo juro! ¡Te lo juro por Snoopy!
–De acuerdo, no le mataré, te mataré a ti.
–¡Pero cariño! Ahora que somos ricos y te he confesado mis cuernos, no me puedes matar y abandonar así.
–No te voy a abandonar, pero si te voy a echar de menos.
–Buenos días, zorra puta.
–Buenas noches, cariño.

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EL FARO DE LEIOA TE ILUMINA